Michael

Michael George Reccia ha trabajado como médium durante más de 30 años, en un principio lo hacía para las iglesias espiritualistas a través del Reino Unido, dando charlas, organizando talleres en diferentes lugares, realizando sesiones de lectura privada para individuos en su casa y “lecturas a la distancia por correo” lo que significaba que debía sentarse en una sala vacía con una fotografía de la persona y grabar los mensajes que recibía desde el mundo espiritual para de esa persona.

Hace once años atrás, su mediumnidad comenzó a evolucionar, de la clarividencia al trance (retuvo sus capacidades clarividentes), se conectó con Josef y comenzó a entregar las Comunicaciones de Josef. Inicialmente esa conexión con Josef era clarividente pero durante la transmisión del segundo libro, Iluminación, se transformó en una conexión más profunda -trance- haciendo que Michael vaciara su mente física y su cuerpo durante cada sesión de comunicación para permitir a Josef usar el local de Michael para entregar la información directamente al “Band of Light” y a través de él, al mundo entero.

Para Michael la entrega y promoción de las Comunicaciones de Josef son la “misión” de su vida, y su mayor contribución -durante el tiempo que ha trabajado como médium- para elevar la conciencia espiritual. Él espera que las Comunicaciones de Josef sean reconocidas y que su lectura a nivel mundial aumente cada día más. A Michael no le gusta la palabra “canalizador” ya que siente que el material que es entregado a través de él al mundo de bajo esa calificación, varía de lo sublime a lo ridículo en cambio él se ve como un conducto simple pero espiritualmente disciplinado a través del cual los mensajes de Josef y los pensamientos y observaciones de otros guías espirituales pueden fluir.

Cuando Michael no se encuentra en estado de trance o recuperándose de uno de ellos, ama a Jane, a la humanidad a sus compañeros del “Band of Light” (Franja de Luz), el arte, los animales, salir a cenar, ir al cine, construir maquetas, leer…y encontrar el tiempo para detenerse a respirar y sentir el aroma de las flores.